Mientras vos le preguntabas qué serie miraba, ella te decía: "no tengo televisión, es un aparato represeor del sistema para tenernos dormidos".
Ok.
Entonces vos suponías que le gustaba leer y le recomendaste un libro de Coelho -que no leíste-, pero ella no sabía quien era. Ahí se te ocurrió invitarla a comer miniaturas de pescado en el puertito del Buceo, pero...
-Soy ovolacto vegetariana electro-anarco anti-universo.
Ok. A lo lejos empezas a percibir un murmullo casi inaudible que dice algo como: "Noo.... fff...nn...rr", pero lo callás inmediatamente con un sorbo de lo que estás tomando.
Por ahí se te ocurrió decirle lo linda que era: "che, sabes que tus ojos son muy lindos".
-Es un poco superficial eso, pero gracias.
Ta. No tenes una pala a mano, pero que bien te quedaría un par de toneladas de tierra por arriba de la cintura. Y viene el murmullo otra vez, pero más claro: "No vva... fff..un...onar..", y lo callaste otra vez con una canción de Tan Biónica que escuchaste en la radio y no te la podías sacar de encima.
Entonces pensaste, que capaz que lo mejor era dar por terminado el encuentro y rematarla de tal forma que quedes bien parado para que tal vez se pueda generar otra cita más adelante, entonces decís: "che, sabes que me pasa el último bondi en un rato, ¿queres que te acompañe a tu casa?"
-Bueno, dale. Voy a buscar mi campera.
Por un momento tenes un arrebato de felicidad, porque claro, pensaste que era una ganada. Y entonces aparece con un flaco, ni muy feo ni muy fachero, pero claro, en el camino te viene hablando de la importancia de consumir vegetales orgánicos y te pregunta si sabes qué es Monsanto (y vos pensabas que era la película aquella del cura que sale a cazar vampiros, pero no, resulta que es una multinacional enorme dueña de todas las semillas del mundo y yo que sé), y la mente se te dispara atando cabos como desquiciada. Empezás a pensar que puede que ese fulano sea el saliente de ella, pero como queres ser positivo (porque eso a las hippies les va) pensás que es un amigo de su misma raza.
Pero no, no es el amigo, porque llegaste a la casa; te saludaron los dos y entraron por la misma puerta.
Y es ahí que por fin escuchaste claramente lo que decía aquella voz: "No va a funcionar".
El Antipop
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