lunes, 29 de septiembre de 2014

El amor no correspondido y la friendzone


Creo que desde tiempos inmemoriales, el amor no correspondido -junto con el correspondido, y la muerte- es uno de los temas más recorridos por el ser humano; específicamente por la música.

Algunos dicen que el amor es una "cuestión química", para otros puede ser una "obsesión", la cuestión es que los humanos llegamos a la convención lingüística de llamarle amor, y cuando pega, pega.

Pero hay algo que genera una angustia de intensidades inimaginables: el amor no correspondido. El solo hecho de percibir que al otro no le está pasando lo mismo que a vos, es -y que el español me disculpe- una zangadilla al corazón.

Confirmar que nunca te va a dar pelota esa persona que tanto, -pero tanto- te interesa, es como un pelotazo fulminante en la cara, de esos que te dejan ardiendo la piel por un tiempo prolongado.

Y cuando la tristeza se transforma en una cuestión física, te quiero ver. Porque esos dolores, los que son invisibles, no los cura nadie, y el desinfectante no da resultado.

Te quiero como amigo

Un clásico por excelencia. Te encajonaron en la conocida "friendzone"; fuiste. Pero atención, esto se puede prevenir, sí, leyó bien. Hay varias pautas que le indican a uno que está ingresando en la peligrosa y sin salida "zona de amigos":

1. Te llaman para contarte asuntos personales complejos esperando consejos, que vos NO tenes que dar.
2. Empiezan a llamarte "amigo" o el diminutivo de tu nombre, ejemplo: "Sebi"
3. Te cuentan que conocieron a alguien el sábado pasado en El Barril (en este caso es la confirmación de que estás más adentro de la friendzone que Tabaré Vázquez en la política cuando dijo que se retiraba de la política).

Foto robaba de interne'


¿Qué hacer?

Son varias las opciones. Una por ejemplo es mudarse a Bolivia, pero hay otras menos dañinas, como meter una manguera desde el caño de escape a adentro del auto mientras lees un libro de Bucay.

O, siempre podés encerrarte a escuchar Calamaro mientras escribís miles de canciones y te lamentas a vos mismo hasta el otro sábado.


El Antipop

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