martes, 17 de noviembre de 2009

Rojo, pero blanco bien blanco

Rojo, pero blanco bien blanco

Corría el siglo XIX, y en la costa del arroyo de Carpintería, hoy departamento de durazno, dos grupos enfrentados en armas se disputaban una forma de gobierno, nacían dos rivales. Y que cuando se use la palabra rival, seamos conscientes de su significado formal[1]. Los que defendían al gobierno de Manuel Oribe decidieron identificarse por el color blanco. Los otros liberales unitarios comandados por el General Lavalle, al principio eligieron el celeste. Pero el agua y el barro de la lucha lo tornaba blanco, fue entonces cuando arrancaron el forro colorado de sus ponchos para ponérselo de vincha. Aquellos hombres estaban dejando la vida por sus propias creencias, por otro presidente.
¿Qué pensarían los grandes caudillos tradicionales al saber que sus partidos en una suerte de cooperativismo, aúnen esfuerzos por desviar una decisión electoral real?. Hombres como Aparicio Saravia, o el mismo Don Fructuoso Rivera no formarían parte ideológica de tal unión si supieran hoy que esas divisas se fundieron en un rosado vacío y barato. El mismo Luís Batlle Berres, quien introdujo el sistema de colegiado en el poder ejecutivo quitándole poder de acción al jefe de estado, no sería parte de este grupo antidemocracia. O peor aun, ¿si éstas personalidades de la historia se enterasen de que ese color “rosado” surge solo en un intento vano de evitar el triunfo de la fuerza política que mayor cantidad de votos consiguió?. Los dirigentes actuales, ¿se habran olvidado del origen progresista de sus coaliciones?, ¿cómo es racional que ciudadanos de un mismo partido político hayan tenido muertos por un gobierno dictatorial, puedan festejar que el país aun no pueda hacer total justicia?.
Éste ingenioso afiche del diseñador de iniciales FR., conjugó lúcidamente el concepto: “partido rosado”.

Se supone que una elección de candidato refleja una ideología en común, un partido político debería ser soberano en decisiones y pensamiento, y único en principios. Dos posibles hipótesis llevan a pensar la posible perspectiva de los seguidores del PC; la primera: que no sean militantes de cepa, que ninguna convicción propia sea única como cada persona exista, si no que al contrario su fe es negociable, como dijo Groucho Marx “si no le gustan mis principios tengo otros”.La segunda hipótesis, es que el electorado colorado ha sido embaucado sutilmente. Y talvez por eso esta alianza contra una nueva mentalidad de país, que hace rato trasciende a candidatos, no va a funcionar. Porque ya no es época de engaños, y porque las cosas cambiaron, igual que cambiaron allá por la década del 50’, y la del 70, y la del 80’.

El próximo gobierno de los uruguayos, por más berrinches, campañas o incluso infamias que adviertan un levantamiento en armas, es un hecho social que tiende a ser plural y progresista, y no “rosado” y conservador.
Camilo AF.



[1] rival. 1. Adj. Dicho de una persona: Que compite con otra, pugnando por obtener una misma cosa o por superar a aquella. U. m. c. s.
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El Antipop

martes, 27 de octubre de 2009

El enemigo interdepartamental


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El enemigo interdepartamental
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engo un nuevo enemigo. Es asiático y pequeño pero puede ser macabro. Con solo estar en la parada y verlo aproximarse, mis piernas empiezan a temblar. Si será temido, que otros viajeros como yo también le esquivamos la mirada para no tener que abordarlo, a menos que no haya otra opción, claro.
Pero no es su culpa, la culpa es de quienes lo arrancaron de su hábitat natural para que nos haga sufrir día a día en dosis de 40 a 45 minutos. Tampoco es su culpa tener capacidades limitadas, pero vaya que lo son. Es la pesadilla de todo aquel que cotidianamente visita la capital montevideana, para después volver a la olvidada ciudad dormitorio. Aun así lo único que recibe de los demás es odio y exclusión. Su condición lo convierte en el “jorobado” de los ómnibus.
Carlos, 43 años, de profesión mecánico tornero, usuario frecuente del transporte interdepartamental: “¡Ah!, los odio. Es una tortura verlo venir cuando pega la vuelta por Daniel Muñoz. Además uno pasa mal ¿viste?, porque a mi no me gusta tener que venir todo el viaje apoyándole la bragueta a un flaco… y a él creo que tampoco le gustó.”
Julia, 29 años, estudia y trabaja: “Si, yo por ese bondi corté con mi novio, aunque ahora me arrepiento. Un día que volvíamos amontonadísimos en el Yutong sentí que alguien me rozó sus partes, entonces me indigne, ¿me entendés?. Le digo a mi novio: ¡¡gordo me tocaron!!, ¡!gordo hace algo gordo¡¡. En eso agarró a uno de donde pudo, y éste le decía que estaba loco, que él solo quería bajarse. Pero yo estoy segura de que era un degeneradito, y como según mi novio no había ni espacio para pelearse, lo abandoné."
En cierta medida es responsable de que cientos y cientos de pasajeros se froten entre si, talvez no como una forma afectiva, más bien como una molestia, porque excepto a algún degenerado, dudo que alguien disfrute de “puntear” a treinta pasajeros, entre ellos; algún albañil, uno que otro niño, nunca falta la administrativa de cuarenta, y porque no algún adolescente que todavía no conoce el concepto: “mochila en maletero” y no puesta en la espalda. Porque recuerde que sus capacidades son diferentes, y su cuerpecito no resiste a tantos parados, por eso tuvo que romper el reglamento del Ministerio de Transporte y Obras Publicas (MTOP), ése que establece una medida determinada en sus pasillos y no la que sus padres chinos le dieron. Porque bien sabemos que el famoso cartelito “pasajeros sentados: 39, pasajeros de pié: 19”, en él solo es un adorno.
Su nombre de pila es Yutong, pero prefiero llamarle: “La pequeña bañadera asiática”.
Algunas recomendaciones para el lector frente a este pequeño “godzilla negro y naranja”: mantenga la calma, aunque fuese hora pico y el destino sea el que más le convenga, aunque vea que le quedan dos o tres lugares libres nada más y delante suyo en la fila para subir, se le adelantan tres tipos –y una mujer que se aprovecha de ese viejo concepto de la “caballerosidad”-.
Camilo A.F.


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El Antipop

lunes, 5 de octubre de 2009


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CINE

DISTRICT 9 (2009)

El realismo en la ciencia ficción
Ya está en cartelera, una de las últimas manifestaciones del género ciencia ficción o SCI-FI, District 9 (en español Sector 9). La película protagonizada por el sudafricano Sharlto Copley y escrita y dirigida por Neill Blomkamp, esta dando que hablar a los espectadores de todo el mundo.
El film, trata sobre la llegada de una nave extraterrestre a nuestro planeta, y con ella una clase de seres vivos desconocida. Pero esta no es una típica película de ciencia ficción, para empezar esta vez las cosas no ocurren en Estados Unidos, sino en Johannesburgo Sudáfrica. En las primeras escenas, a modo de documental, los actores narran el día en que el gigante platillo quedo varado en el cielo Sudafricano por más de 20 años. Lo realmente impactante de la trama, no radica solo en la buena actuación de Jason Cope, o Sharlto interpretando a Wikus (un conservador empleado del gobierno, por momentos muy cómico y por otros siniestro), sino en el detalle realista de la situación.
Tras televisar mundialmente el momento en que militares irrumpen en la suspendida nave, encuentran que esta especie esta en condiciones deplorables debido a la desnutrición, la desesperación y la masividad. A raíz de esto el gobierno decide crear el UMN (Departamento para el Bienestar Alienígena). Agrupándolos en una especie de gueto al cual llamarán sector 9. Luego de varios años, la población humana comienza a discriminar cada vez más a estos extraterrestres quienes llaman de forma despectiva los “langostinos”, a su vez los ciudadanos humanos le exigen al gobierno su erradicación definitiva, aquí es donde se refleja el lado más crítico de la película, ya que Blomkamp nos muestra como la especie humana puede ser tan intolerante, cruel y sádica con seres extranjeros que se encuentran en una situación social extrema.




El conflicto se produce, cuando el protagonista, es ascendido en su cargo a Oficial Superior del programa de recolocación alienígena, encargado de llevar adelante un operativo para mover el distrito 9 a una nueva zona designada por el gobierno. En su recorrida por el gueto, este se encontrará con un objeto extraterrestre que cambiará su vida hacia el máximo contraste.


viernes, 25 de septiembre de 2009

La dificil tarea de preferir


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Decidir: Que cosa brava tener que elegir entre una cosa u otra, es muy molesto ser indeciso, es como un estorbo que uno tiene que llevar diariamente. Porque desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos prefiriendo una opción antes que otra.
Porque resulta que estamos los indecisos y los “seguros”, los seguros son esas personas que siempre saben que harán, que dirán y que elegirán, y acá es donde quiero frenar; ¿Será que existen de verdad esos hombres y mujeres que están totalmente seguros de si mismos?, ¿existirán esos individuos totalmente despejados de las incógnitas cotidianas?; ser soltero, estar en pareja; tener hijos, no tener hijos; saludar, no saludar; chocolate o vainilla; té o cortado; tinto o clarete, en fin, esas cosas que realmente importan.
Me cuesta imaginar que es lo que pasa por la mente de un “seguro”, cuando entra a esa panadería abarrotada de gente y cuando al fin le toca su turno, ya sabe que bizcocho o masita elegir, sin sentirse presionado o perseguido en lo más mínimo por la mirada del de al lado que sabemos tiene el próximo turno. Cuanto admiro a esos que no tienen reparo al subirse a un ómnibus casi vacío y elegir su asiento muy rápido. Porque la vida de los vacilantes es dura y penosa, aunque no sé si es más penosa que dura, o al revés, no sé. Lo que si sé, es que hay pocas situaciones jodidas como la del mozo y la carta, difícil situación la de no saber que carajo elegir para comer mientras el mozo –que ya pasó la segunda vez por tu mesa- te mira y te dice “está bien, elija tranquilo” y sabes que simplemente te esta odiando.
Dichosos aquellos que no les tiembla el pulso del dedo, al elegir ese disco y no otro en su reproductor de música. Y claro que estos respetable hombres y mujeres seguros/as de si mismos/as jamás van a tener problemas con sus parejas, ellos sabrán escoger al rubio y no a la morocha; a la linda pero hueca y no al feo pero inteligente. Además, dudo que alguna vez sufran ese famoso episodio de “confusión afectiva”.
Creo que el momento de la verdad, estimado lector, se encuentra en la góndola de supermercado; el verdadero infierno de los dudosos. Éste es el verdadero y auténtico test de la indecisión, hágalo usted mismo: cuando vaya al súper o hipermercado y se encuentre con dos paquetes de puré instantáneo de diferente marca pero precio similar, usted se dará cuenta de quien es en realidad, ni si quiera pensemos en la pesadilla que sería esta situación con un paquete de arroz, sal o azúcar.
Así queda planteada mi duda y admiración sobre el mítico y misterioso humano “seguro”, el que todo lo puede, al que nada le genera conflictos, el que rara vez se equivoca –y si pasa no es por su culpa-. Aunque pensándolo bien, sería muy aburrido ser un “seguro”.

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