miércoles, 8 de abril de 2015

Amorología

"Yo le dije a mi novio: 'voy a estar con otros'", "tenemos luz verde", "ella sabe que los dos podemos estar con otras personas", "mientras no me entere, todo bien". Todos estos, son fragmentos de una realidad, no es certero si será una tendencia "progresista" de carácter meramente social o el futuro de las relaciones humanas, pero el ojo curioso de este blogger, le muestra cómo abunda este sentir entre las nuevas -y notan nuevas- generaciones.

No es necesario traer a esta entrada la serie de cambios (para algunos serán evolutivos, para otros no) que vivió la humanidad en este aspecto tan único de nuestra especie: el relacionamiento afectivo entre las personas. Aunque, no sería un mal ejercicio hacerlo: es un tanto obvio, que estas cuestiones si bien dependen en su totalidad de cada cultura (religiones, tradiciones y sociedad mediante), la historia muestra que en la cultura occidental -las que nos concierne- la religión es parte fundamental para entender el sistema de unión matrimonial, por ejemplo.

Las parejas "unidas por Dios" existen desde hace siglos, aunque es notoria su extinción. Los por qué, tal vez sean materia de científicos expertos en las ciencias sociales, y no para este blogger.

Por otro lado, la idea de la pareja atada a la "nada" (sin compromiso alguno), es un hecho constatable, irremediable y hasta de un carácter "viral". Si es un signo "positivo", "negativo" o "común en los tiempos que corren, éste es un juicio que corresponde formularlo al lector. Sin embargo, lo que sí es un hecho, es que esta visión -como todo cambio- se acerca para destruir una estructura anterior, la de las parejas infinitas, las unidas por Dios, pero por sobre todo la del compromiso a la fidelidad.

La fidelidad, en su sentido etimológico, proviene del "fiel" religioso, aquel devoto incondicional a Dios, una convicción imposible de aplicar a un vínculo humano; en un otro.

Dejando de lado la denuncia de la "relación descartable", a quien se acusa como principal responsable al capitalismo, el amor NO es condicional ni infinito, por más triste que pueda sonar, nadie está atado u obligado a mantener una relación donde éste -el amor- no esté o a hacerlo brotar de la nada.

Estas personas, ya no sienten compromisos "invisibles", esta nueva visión, separa las relaciones íntimas del afecto. En esta actitud, poca cosa tiene que ver con el amor si quiero intimar contigo o con un otro. En este aspecto algo es seguro, las inseguridades y neurosis contagiadas por la cultura occidental, jugarán un rol vital.

Se hace inevitable la comparación con la novela de ciencia ficción de Aldus Huxley, "Un mundo feliz", donde el autor plantea una sociedad totalmente funcional de un modo escalofriante, donde la clave es la carencia de sentimientos así como el compromiso sentimental, una falencia que genera miedo y rechazo a primera vista, pero como toda obra de ciencia ficción, tiene sus argumentos, ¡y vaya que son lógicos!

En esta novela, los miembros de la sociedad ingieren una droga sintética llamada "soma", que básicamente reprime todo sentimiento, no hay inseguridades, ni timidez ni ira. El resultado directo de esto, será la falta de conflictos en los individuos. En la sociedad de Huxley, no hay celos, ni compromisos, todo desemboca en una fría armonía sin amor ni seducción.

El cambio irremediablemente implica destrucción, pero esto no implica que todos los cambios sean "productivos" o señales de buen augurio. Tal vez, la diferencia entre una postura conservadora y una progresista, sea la habilidad para adaptarse a los cambios, y simplemente aceptar lo que viene; adaptarse, pero tal vez no. No es el sentido de este post aclarar y resolver, más bien preguntar.

La pregunta que surge será: ¿qué significa realmente estar enamorado o decidir compartir la vida junto a alguien? No obtendrá la respuesta en esta humilde entrada, pero vale la pena reflexionarlo. ¿Será que el amor es solo una breve etapa que responde más al sistema nervioso que cualquier otra cosa?, o tal vez el concepto de amor esté cambiando y ya no depende de con quien elijo intimar; tan solo preguntas.

domingo, 8 de marzo de 2015

Resaca emo (manual de autoayuda)

Hola lector, hoy le quiero hablar de la llamada "resaca emo" o el síndrome "cola entre las pata'".

¿Tomo mucho?, ¿mezcló bebidas blancas con bebidas de todos los colores?, pues entonces usted es un firme candidato a tener una noche de borrachera emocional, la antesala perfecta para un infierno de nauseas y pensamientos negativos.

De a poco, siente que todos a su alrededor lo odian, sí, lo están odiando. Ellos creen que usted es la peor persona del mundo, y además sienten desprecio hacia su existencia, ¡no es su imaginación!. Así es, ésta es solo la nariz de lo que le espera; llantos, berrinches y papelones será lo que siga.

"¡Porque ustedes nunca me quisieron! Son todos una mierda, ¿por qué me odian?", le dice a su amigo que conoce desde los siete años y que le donó ese riñón que tanto necesitaba.

"Decime la verdad, ¿por qué me odias?", murmulla por lo bajo al oído de la novia de su amigo, quien la conoció esa misma noche y ya tiene una expresión de temor importante en el rostro.

¿Por qué nos sucede esto?, ¿existe forma de evitarlo? No, no hay manera. Lo único que se puede hacer es disfrutar el momento y rezar porque no halla ningún narcotraficante armado cerca que discrepe con usted en materia de sentimientos.

Permítase el momento, disfrute de la miseria propia, llore, patalee, golpee el piso de ser necesario. Unas bofetadas (en lo posible de mano abierta) siempre son recomendables.

Al levantarse, 15:00 pm, con jaqueca y nauseas, está comprobado que lo primero que hará será llorar, y en segundo lugar, pensará brevemente formas de quitarse la vida y/o desaparecer por un tiempo. Si bien su pasaporte está al día, esto no sería recomendable. La opción del gas, o las empanadas de Rivotril tampoco lo son, pero, sabrá usted decidir ante los matices.

Lo esencial es DISFRUTAR, disfrute todo lo mal que se siente. Haga el ejercicio de recordar cada diminuto papelón que hizo, reúna a sus amigos para que le cuenten la verdadera versión de los hechos -muchísimo más negativa, claro-. Recuerde, piense y castíguese con un café negro (siempre recomendable).

Y si este texto le sirvió de algo, lector, no olvide que siempre hay una manera de revertirlo. La más recomendable no es abandonar la bebida, ¡de ninguna manera! Más bien quédese en la comodidad y la soledad de su hogar con una o dos botellas de preferencia.

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