domingo, 12 de octubre de 2014

Entonces llegaste a tu casa -solo y descolocado- el domingo a las cuatro am luego de un sábado tristísimo. Fue una oración larga sí, al igual que tu semana.

"Se fue otro  fin de semana", te decís. Así es. Todas las expectativas que pusiste en este fin de semana, mi amigo, se han ido como el Fernet que le invitaste a la flaca que te chamuyaste cuarto de hora, al pedo.

"No importa, mañana es domingo, y voy a tener todo el día para hacer un montón de cosas y aprovecharlo al máximo para sentirme un humano decente que no siente que la vida se le va entre los dedos" decís, pero al otro día dormiste hasta las 16, te levantaste a comer un cacho de asado frío y te volviste a dormir. A las 20 te levantaste otra vez, y para no sentirte mal, barriste un poco el piso y te leíste medio capítulo de un libro.

Además, claro, cada fin de semana vas a conocer a ese amor de tu vida que te está esperando en el boliche roñoso al que concurrís siempre, donde solo hay algún cocainómano denso y poca cosa más.

Lunes. Otra vez lo mismo. Estás deseando que llegue el fin de semana otra vez, porque ahora sí, ahora tenes pensado un montón de planes tan increíbles que ni los vas a poder hacer.



Jesús teenager (continuará...)

Así es la cosa. Queda el glorioso domingo, el día que Dios descansó. Se ve que le dio mucho laburo el tema de crear el universo y yo qué sé. Que hijo de puta "el Dios" ¿no?, por eso salimos vagos la mayoría de los humanos. O sea, si vas a crear un universo por lo menos bancátela, viejo.

A ver, ¿se imaginan la adolescencia de Jesús?

Dios:

-Te dije que no vas a ir a ese campamento. No me gustan los judíos.

Jesús;

-Pero papá, yo soy judío.

Dios:

-No me contestes.

Jesus:

-¡Te odio! (llora y va corriendo a hacia su cuarto. Pega un portazo y se tira en la cama).



Pero no se crean, Jesús era un tipo buena onda, y no solo porque multiplicaba el vino en las reuniones, no no, además fue el primer amigo-jipi-buena onda de la humanidad. Porque todos tenemos ese amigo-jipi-buena onda que se sabe unos acordes en la guitarra y te arrima las minas hablando del presupuesto para la educación mientras te lo mecha con uno de Sui Generis.







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