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jueves, 21 de junio de 2012

Llegó el fasito del Pepe, nace el fumador público


Usted talvez conozca a nuestro presidente en episodios anteriores como "el asado del Pepe", o "no sea choriza", pero esta vez el Estado nos trae esta magnífica realización, digna del más soberbio galardón: "el fasito del Pepe".

En este estupendo capítulo, el Estado nos demostrará como pueden controlar la totalidad del espectro de libertades individuales controlando y administrando el porro... sí, usted ha leído bien.

El Poder Ejecutivo anunció -dentro de un conjunto de "medidas de seguridad"- un proyecto de ley para estatizar la maría. Uno ya se puede imaginar el organismo responsable de esta distribución, se hace irresistible estipular posibles siglas del órgano: F.A.S.O. (Fumá pero A Sabiendas de bOnomi); o N.I.B.Y (No seas Incrédulo Bordaberry Ya Probó).

El equipo de Mujica, ya estaría diagramando el sistema por el cual el llamado "marihuano", o "drogón", o "fumador público", podría retirar sus 40 porros mensuales. Al parecer, el encargado de suministrar al "fumador público" sus dosis, serían los departamentos de tránsito de los gobiernos departamentales. Claro, una maniobra muy hábil de parte de los legisladores, ya que cada "drogón" tendría que tener todas sus multas de tránsito al día para poder llevar sus 40 fasitos.

Uno ya podría imaginarse como sería el trámite del pobre "marihuano" a la hora de retirar sus humildes cigarrillos vegetales:

Departamento de Tránsito de IMM

Marihuano
-Bueno, ¿todo lindo, cabeza?. Che, entre nosotros, ¿no sabés donde puedo rescatar fasito por acá?...

Funcionaria
-Buenos días caballero. ¿Usted se refiere a que quiere realizar el trámite para retirar su dosis semanal de marihuana?. Tiene que llenar la fórmula 776, caballero. Cuando termine vaya sacando número que lo van a llamar...

Marihuano- Eeeh, no no, el fasito, pariente. El fasito del Pepe. ¿Sacás?, ¡viene bien me dijeron eh!, ¡abre como loco!

Funcionaria
-Si, yo lo entendí, caballero. Necesita llenar la fórmula que le pedí.
¿Trajo fotocopia de la jura de la bandera?, porque sin jura de la bandera sabe que no estamos entregando.

Marihuano
-¿Qué me venís con jurar bandera, cabeza?, ¡yo a la única bandera que le juré fue a la del carbonero!


Sí, muchas son las problemáticas que encontrará este nuevo "fumador público", pero no por eso serán impedimento para hacerse de sus porros estatales. Este nuevo fumador público, pita sus cigarrillos de marihuana en la puerta del BPS o del BROU, reguardándose de la lluvia y acatando el estricto artículo de Vázquez que prohibe fumar en lugares cerrados.

El nuevo fumador público ya no tendrá que asistir a lúgubres bocas de narcotraficantes malvados, sino que podrá retirarla en la pasividad de las oficinas públicas; siempre y cuando no haya paro o cualquiera de los 43 feriados no laborables, o siempre y cuando vaya de 10 a  13 hs de lunes a viernes, o si no tiene hijos menores de 8 años a cargo... pero podrá.  

El Antipop

martes, 27 de octubre de 2009

El enemigo interdepartamental


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El enemigo interdepartamental
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engo un nuevo enemigo. Es asiático y pequeño pero puede ser macabro. Con solo estar en la parada y verlo aproximarse, mis piernas empiezan a temblar. Si será temido, que otros viajeros como yo también le esquivamos la mirada para no tener que abordarlo, a menos que no haya otra opción, claro.
Pero no es su culpa, la culpa es de quienes lo arrancaron de su hábitat natural para que nos haga sufrir día a día en dosis de 40 a 45 minutos. Tampoco es su culpa tener capacidades limitadas, pero vaya que lo son. Es la pesadilla de todo aquel que cotidianamente visita la capital montevideana, para después volver a la olvidada ciudad dormitorio. Aun así lo único que recibe de los demás es odio y exclusión. Su condición lo convierte en el “jorobado” de los ómnibus.
Carlos, 43 años, de profesión mecánico tornero, usuario frecuente del transporte interdepartamental: “¡Ah!, los odio. Es una tortura verlo venir cuando pega la vuelta por Daniel Muñoz. Además uno pasa mal ¿viste?, porque a mi no me gusta tener que venir todo el viaje apoyándole la bragueta a un flaco… y a él creo que tampoco le gustó.”
Julia, 29 años, estudia y trabaja: “Si, yo por ese bondi corté con mi novio, aunque ahora me arrepiento. Un día que volvíamos amontonadísimos en el Yutong sentí que alguien me rozó sus partes, entonces me indigne, ¿me entendés?. Le digo a mi novio: ¡¡gordo me tocaron!!, ¡!gordo hace algo gordo¡¡. En eso agarró a uno de donde pudo, y éste le decía que estaba loco, que él solo quería bajarse. Pero yo estoy segura de que era un degeneradito, y como según mi novio no había ni espacio para pelearse, lo abandoné."
En cierta medida es responsable de que cientos y cientos de pasajeros se froten entre si, talvez no como una forma afectiva, más bien como una molestia, porque excepto a algún degenerado, dudo que alguien disfrute de “puntear” a treinta pasajeros, entre ellos; algún albañil, uno que otro niño, nunca falta la administrativa de cuarenta, y porque no algún adolescente que todavía no conoce el concepto: “mochila en maletero” y no puesta en la espalda. Porque recuerde que sus capacidades son diferentes, y su cuerpecito no resiste a tantos parados, por eso tuvo que romper el reglamento del Ministerio de Transporte y Obras Publicas (MTOP), ése que establece una medida determinada en sus pasillos y no la que sus padres chinos le dieron. Porque bien sabemos que el famoso cartelito “pasajeros sentados: 39, pasajeros de pié: 19”, en él solo es un adorno.
Su nombre de pila es Yutong, pero prefiero llamarle: “La pequeña bañadera asiática”.
Algunas recomendaciones para el lector frente a este pequeño “godzilla negro y naranja”: mantenga la calma, aunque fuese hora pico y el destino sea el que más le convenga, aunque vea que le quedan dos o tres lugares libres nada más y delante suyo en la fila para subir, se le adelantan tres tipos –y una mujer que se aprovecha de ese viejo concepto de la “caballerosidad”-.
Camilo A.F.


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El Antipop

viernes, 25 de septiembre de 2009

La dificil tarea de preferir


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Decidir: Que cosa brava tener que elegir entre una cosa u otra, es muy molesto ser indeciso, es como un estorbo que uno tiene que llevar diariamente. Porque desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos prefiriendo una opción antes que otra.
Porque resulta que estamos los indecisos y los “seguros”, los seguros son esas personas que siempre saben que harán, que dirán y que elegirán, y acá es donde quiero frenar; ¿Será que existen de verdad esos hombres y mujeres que están totalmente seguros de si mismos?, ¿existirán esos individuos totalmente despejados de las incógnitas cotidianas?; ser soltero, estar en pareja; tener hijos, no tener hijos; saludar, no saludar; chocolate o vainilla; té o cortado; tinto o clarete, en fin, esas cosas que realmente importan.
Me cuesta imaginar que es lo que pasa por la mente de un “seguro”, cuando entra a esa panadería abarrotada de gente y cuando al fin le toca su turno, ya sabe que bizcocho o masita elegir, sin sentirse presionado o perseguido en lo más mínimo por la mirada del de al lado que sabemos tiene el próximo turno. Cuanto admiro a esos que no tienen reparo al subirse a un ómnibus casi vacío y elegir su asiento muy rápido. Porque la vida de los vacilantes es dura y penosa, aunque no sé si es más penosa que dura, o al revés, no sé. Lo que si sé, es que hay pocas situaciones jodidas como la del mozo y la carta, difícil situación la de no saber que carajo elegir para comer mientras el mozo –que ya pasó la segunda vez por tu mesa- te mira y te dice “está bien, elija tranquilo” y sabes que simplemente te esta odiando.
Dichosos aquellos que no les tiembla el pulso del dedo, al elegir ese disco y no otro en su reproductor de música. Y claro que estos respetable hombres y mujeres seguros/as de si mismos/as jamás van a tener problemas con sus parejas, ellos sabrán escoger al rubio y no a la morocha; a la linda pero hueca y no al feo pero inteligente. Además, dudo que alguna vez sufran ese famoso episodio de “confusión afectiva”.
Creo que el momento de la verdad, estimado lector, se encuentra en la góndola de supermercado; el verdadero infierno de los dudosos. Éste es el verdadero y auténtico test de la indecisión, hágalo usted mismo: cuando vaya al súper o hipermercado y se encuentre con dos paquetes de puré instantáneo de diferente marca pero precio similar, usted se dará cuenta de quien es en realidad, ni si quiera pensemos en la pesadilla que sería esta situación con un paquete de arroz, sal o azúcar.
Así queda planteada mi duda y admiración sobre el mítico y misterioso humano “seguro”, el que todo lo puede, al que nada le genera conflictos, el que rara vez se equivoca –y si pasa no es por su culpa-. Aunque pensándolo bien, sería muy aburrido ser un “seguro”.

El Antipop

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